Cuando cruzas la puerta de la casa de Yolanda Gil, algo queda claro de inmediato: aquí se vive con intención. Cada rincón cuenta algo, cada objeto tiene historia, cada planta parece colocada por el puro deseo de habitar la luz. Comunicadora incansable, creadora de eventos que han marcado la escena cultural y gastronómica zaragozana —Zaragoza Food Fest, Entrecopas, Zaragoza Burger Fest…—, Yolanda ha hecho de su casa algo más que un refugio. Es una extensión natural de su manera de estar en el mundo: apasionada, curiosa, social, vibrante, con una mirada sensible que transforma lo cotidiano en una experiencia compartida.
Su vivienda está en el corazón del barrio de la Magdalena, ese cruce de caminos donde conviven vecinas con bata de andar por casa, diseñadores alternativos, anticuarios de culto y performers con tacones imposibles. Un lugar donde lo marginal y lo sofisticado coexisten sin esfuerzo, donde los contrastes son parte de la armonía. “Es la Malasaña de Zaragoza”, nos dice con una sonrisa. “Aquí todo tiene cabida. Por eso esta casa también lo tiene todo.”
Yolanda Gil nos recibe con las puertas abiertas.
Reportaje original de Nacho Viñau Ena. Fotografía: Nacho Viñau Ena.





Por qué y cómo
¿Por qué nos gusta esta casa…? Porque es una oda a los rincones vividos y a la autenticidad emocional. La casa de Yolanda Gil no quiere impresionar, quiere acompañar. Está llena de pequeños escenarios para la vida diaria: leer, escribir, llorar, brindar. Cada espacio responde a una necesidad vital y emocional. Es una casa con carácter, memoria y mucho corazón.
¿Cómo recrear este estilo…? Piensa en tus rutinas y estados de ánimo. Crea espacios específicos para cada uno: una butaca bien iluminada para leer, una cómoda decorativa para tus copas favoritas, una repisa con recuerdos significativos. La clave está en mezclar objetos funcionales y emocionales. Busca piezas en mercados de segunda mano, en ferias de diseño local o tiendas como Batavia o El Transformista. No olvides la luz ambiental y las plantas bien cuidadas.
En sus propias palabras…
- Destino compartido: “La casa la eligió a mí. No fui yo quien la buscó, fue ella quien me encontró.”
- Rincones con alma: “Cada rincón es un gesto. Un lugar donde sucede algo. Donde alguien se sienta, o se detiene, o simplemente piensa.”
- Soy cosista: “Soy muy cosista, sí. Pero no por acumulación. Por memoria. Por afecto.”
- Emoción: “La luz es una herramienta emocional. Me visto de ambiente como otros se visten de ropa.”
- El viaje vital: “Esta casa es un pequeño viaje. Una mochila llena de destinos, de gentes, de tardes compartidas.”