Guille García-Hoz o el arte de habitar lo extraordinario en Conde Duque

Arquitecto de formación, diseñador por vocación y artesano de corazón, Guille García-Hoz ha hecho de su hogar en el madrileño barrio de Conde Duque un espacio coherente con su universo personal. Su casa no es un showroom ni un estudio encubierto: es un lugar vivido, moldeado con libertad creativa, humor y emoción.

Ubicada en una finca tradicional con luz generosa, esta vivienda es a la vez refugio y laboratorio. Aquí conviven las piezas de cerámica que Guille modela —criaturas oníricas con rostro de animal— junto a muebles antiguos, objetos con historia y guiños iconoclastas. El salón apuesta por la belleza encontrada; el despacho mezcla memoria y juego; la terraza es pura celebración vegetal.

La casa ha sido pensada para estar, para compartir, para habitarla de verdad. Cada estancia encierra una historia, una referencia o una pieza con valor emocional. “Todo tiene un porqué, aunque a veces ese porqué sea simplemente que me hace feliz”, dice Guille.

Y eso es justo lo que transmite su casa: una felicidad libre, sin postureo. El mismo lujo silencioso que desprenden sus cerámicas y su mirada amable sobre lo cotidiano. Guille nos recibe con las puertas abiertas.

Reportaje original de Nacho Viñau Ena. Fotografía: Nacho Viñau Ena.

Por qué y cómo

¿Por qué nos gusta esta casa…? La casa de Guille García-Hoz es un homenaje a la belleza imperfecta y a la autenticidad emocional. Su equilibrio entre humor, ternura y memoria convierte cada estancia en una declaración vital sin artificios. Es una vivienda que fluye entre lo personal y lo creativo con naturalidad admirable.

¿Cómo recrear este estilo…? Prioriza los materiales nobles, da una segunda vida a objetos antiguos y deja espacio para piezas con valor emocional. Las cerámicas artesanales como las de Guille aportan alma y textura. En tiendas como El Transformista o Batavia puedes encontrar mobiliario singular con carácter. Apuesta por plantas, luz natural y muebles sin miedo al desgaste.

En sus propias palabras…

  • Cero postureo: “Para mí, una casa no tiene que ser espectacular, tiene que ser verdad.”
  • Recuerdos: “No podría vivir en un sitio sin objetos con historia. Me gusta que las cosas me cuenten algo.”
  • ¿Imperfecto?: “Hacer cerámica me ayudó a entender que lo imperfecto es también lo más hermoso.”
  • Ser y estar: “Esta casa me deja ser yo. Y eso ya es mucho decir.”

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